15 de agosto
Asunción de la Santísima Virgen María
La Asunción de la Santísima Virgen María, celebrada el 15 de agosto, es una de las fiestas más solemnes de la Iglesia conforme al calendario romano tradicional (1962), donde se celebra como fiesta de primera clase. En esta fiesta, la Iglesia honra la piadosa creencia, sostenida desde la antigüedad y profundamente arraigada en la Tradición, de que María, al término de su vida terrena, fue llevada en cuerpo y alma al Cielo. Los Padres de la Iglesia y numerosos teólogos han visto en esta glorificación corporal el reflejo de la singular participación de María en el misterio redentor de Cristo y su preservación del pecado original, consecuencia única de su maternidad divina y su impecable fidelidad. Aunque la definición dogmática de la Asunción tuvo lugar en 1950 por el Papa Pío XII, la fiesta ya era celebrada litúrgicamente muchos siglos antes, siendo reconocida en Oriente y Occidente. Su permanencia y rango en el calendario tradicional subrayan la preeminencia de María en la economía de la salvación, como anticipación y certeza de la promesa de la resurrección futura para todos los fieles. Los fieles, al celebrar la Asunción, son invitados a contemplar el destino glorioso de María como modelo de esperanza y perseverancia en la vida cristiana, y a implorar su intercesión poderosa desde el Cielo.
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Preguntas sobre Asunción de la Santísima Virgen María (Vetus Ordo Missae)
La jornada litúrgica
IntroitoAp 12:1
Latín
Ap 12:1
Signum magnum appáruit in cœlo: múlier amicta sole, et luna sub pédibus eius, et in cápite eius coróna stellárum duódecim.
Ps 97:1
Cantáte Dómino cánticum novum: quóniam mirabília fecit.
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen.
Signum magnum appáruit in cœlo: múlier amicta sole, et luna sub pédibus eius, et in cápite eius coróna stellárum duódecim.
Español
Apoc 12:1
Un gran prodigio apareció en el cielo: Una mujer vestida de sol, y la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas.
Ps 97:1
Cantad al Señor un cántico nuevo: porque ha hecho maravillas.
℣. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Un gran prodigio apareció en el cielo: Una mujer vestida de sol, y la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas.
Colecta
Latín
Omnípotens sempitérne Deus, qui Immaculátam Vírginem Maríam, Fílii tui Genetrícem, córpore et ánima ad cœléstem glóriam assumpsísti: concéde, quǽsumus; ut, ad superna semper inténti, ipsíus glóriæ mereámur esse consórtes.
Per eúndem Dóminum nostrum Iesum Christum Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.
Español
Oh Dios todopoderoso y eterno, que llevaste a la gloria celestial a la Inmaculada Virgen María, la Madre de tu Hijo: te suplicamos, nos concedas que, siempre atentos a las cosas del cielo, merezcamos ser participantes de su gloria.
Por el mismo Señor Nuestro Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos.
℟. Amén.
LecturaJudith 13:22-25
Latín
Léctio libri Iudith
Iudith 13, 22-25; 15:10
Benedíxit te Dóminus in virtúte sua, quia per te ad níhilum redégit inimícos nostros. Benedícta es tu, fília, a Dómino Deo excelso, præ ómnibus muliéribus super terram. Benedíctus Dóminus, qui creávit cœlum et terram, qui te diréxit in vúlnera cápitis príncipis inimicórum nostrórum; quia hódie nomen tuum ita magnificávit, ut non recédat laus tua de ore hóminum, qui mémores fúerint virtútis Dómini in ætérnum, pro quibus non pepercísti ánimæ tuæ propter angústias et tribulatiónem géneris tui, sed subvenísti ruínæ ante conspéctum Dei nostri. Tu glória Ierúsalem, tu lætítia Israël, tu honorificéntia pópuli nostri.
℟. Deo grátias.
Español
Lección del libro de Judith
Judith 13:22-25; 13:15; 13:10
El Señor te ha bendecido con su poder; pues por ti ha aniquilado a nuestros enemigos. Bendita eres del Señor Dios excelso tú, oh hija, sobre todas las mujeres de la tierra. Bendito sea el Señor, creador del cielo y la tierra, que dirigió tu mano para cortar la cabeza del príncipe de nuestros enemigos; pues ha hecho hoy tan célebre tu nombre, que no se alejará tu alabanza de labios de los hombres que recordaren por siempre los prodigios del Señor; pues no temiste exponer tu vida por tu pueblo, viendo las angustias y tribulación de tu linaje, sino que evitaste su ruina en la presencia de nuestro Dios. Tú eres la gloria de Jerusalén, tú la alegría de Israel, tú el honor de nuestro pueblo.
℟. Demos gracias a Dios.
GradualPs 44:11-12
Latín
Ps 44:11-12; 44:14
Audi, fília, et vide, et inclína aurem tuam, et concupíscet rex pulchritúdinem tuam.
℣. Tota decóra ingréditur fília regis, textúræ áureæ sunt amíctus eius.
Allelúia, allelúia.
℣. Assumpta est María in cœlum: gaudet exércitus Angelórum. Allelúia.
Español
Ps 44:11-12, 14
Escucha, hija, y mira, y presta oídos, y el rey se prendará de tu hermosura.
℣. La hija del Rey entra toda agraciada, brocados de oro son sus vestidos. Aleluya, aleluya.
℣. María ha sido llevada al cielo; y de ello se alegra el ejército de los Ángeles. Aleluya.
EvangelioLuc 1:41-50
Latín
℟. Glória tibi, Dómine.
Luc 1:41-50
In illo témpore: Repléta est Spíritu Sancto Elísabeth et exclamávit voce magna, et dixit: Benedícta tu inter mulíeres, et benedíctus fructus ventris tui. Et unde hoc mihi ut véniat mater Dómini mei ad me? Ecce enim ut facta est vox salutatiónis tuæ in áuribus meis, exsultávit in gáudio infans in útero meo. Et beáta, quæ credidísti, quóniam perficiéntur ea, quæ dicta sunt tibi a Dómino. Et ait María: Magníficat ánima mea Dóminum; et exsultávit spíritus meus in Deo salutári meo; quia respéxit humilitátem ancíllæ suæ, ecce enim ex hoc beátam me dicent omnes generatiónes. Quia fecit mihi magna qui potens est, et sanctum nomen eius, et misericórdia eius a progénie in progénies timéntibus eum.
Español
℟. Gloria a Ti, Señor.
Lc 1:41-50
En aquel tiempo, quedó Isabel llena del Espíritu Santo, y exclamando en alta voz, dijo: ¡Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre! Y ¿de dónde a mí tanto bien que venga la Madre de mi Señor a mí? Pues lo mismo fue llegar la voz de tu saludo a mis oídos, que dar saltos de júbilo la criatura en mi seno. Y bienaventurada tú que has creído, porque se cumplirán las cosas que se te han dicho de parte del Señor. Y dijo María: Mi alma engrandece al Señor, y mi espíritu salta de gozo al pensar en Dios, Salvador mío; porque miró la bajeza de su esclava, he aquí que desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. Porque ha hecho en mí grandes maravillas el que es poderoso; y su nombre es santo, y su misericordia se extiende de generación en generación sobre los que le temen.
OfertorioGen 3:15
Latín
Gen 3:15
Inimicítias ponam inter te et mulíerem, et semen tuum et semen illíus.
Español
Gen 3:15
Pondré enemistad entre ti y la Mujer, entre tu descendencia y la descendencia de ella.
Secreta
Latín
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.
Español
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos.
℟. Amén.
ComuniónLuc 1:48-49
Latín
Luc 1:48-49
Beátam me dicent omnes generatiónes, quia fecit mihi magna qui potens est.
Español
Luke 1:48-49
Todas las generaciones me llamarán bienaventurada porque ha hecho en mí grandes maravillas el todopoderoso.
Poscomunión
Latín
Sumptis, Dómine, salutáribus sacraméntis: da, quǽsumus; ut, méritis et intercessióne beátæ Vírginis Maríæ in cœlum assúmptæ, ad resurrectiónis glóriam perducámur.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.
Español
Habiendo recibido, Señor, los sacramentos saludables, haz, te rogamos, que por los méritos e intercesión de la bienaventurada Virgen María, asunta al cielo, seamos llevados a la gloria de la resurrección.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos.
℟. Amén.
Textos del Vetus Ordo: Divinum Officium