2 de agosto
10º domingo después de Pentecostés
10º domingo después de Pentecostés
Hoy, según el calendario tradicional romano de 1962, la Iglesia celebra el 10º Domingo después de Pentecostés, una jornada que pertenece al llamado Tiempo después de Pentecostés, en el que los fieles son invitados a meditar sobre los frutos de la venida del Espíritu Santo en sus vidas y en la Iglesia entera. En este domingo, la liturgia tradicional pone de relieve temas como la humildad, la misericordia divina y la necesidad de la verdadera conversión interior, recordando especialmente la parábola del fariseo y el publicano, proclamada en el Evangelio asignado a este día.
Durante este ciclo, la Iglesia invita a todos los cristianos a no dejar enfriar el fervor recibido durante Pentecostés, profundizando en la vida cristiana cotidiana con las virtudes teologales y morales. La elección de estos domingos, que estructuran y dan sentido al tiempo después de Pentecostés, se remonta a la más antigua tradición litúrgica romana, buscando la edificación y la perseverancia espiritual del pueblo de Dios.
El carácter de este domingo es, pues, eminentemente espiritual: exhorta a evitar el legalismo y el orgullo farisaico, proponiendo en cambio al publicano arrepentido como modelo de humildad y confianza en la misericordia divina. Esta perspectiva es central a la espiritualidad católica tradicional, que insiste en la necesidad de un encuentro personal con Dios en el silencio y la humildad del corazón. Así, el 10º Domingo después de Pentecostés ocupa su lugar en el calendario tradicional para ayudar a los fieles a madurar en la fe y a mantener siempre viva la gracia derramada por el Espíritu Santo.
Esta es la celebración correspondiente al calendario romano tradicional (1962), que mantiene este domingo como tiempo de crecimiento espiritual y perseverancia en la vida cristiana.
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Preguntas sobre 10º domingo después de Pentecostés (Vetus Ordo Missae)
La jornada litúrgica
IntroitoPs 54:2-3
Latín
Ps 54:17-20; 54:23
Dum clamárem ad Dóminum, exaudívit vocem meam, ab his, qui appropínquant mihi: et humiliávit eos, qui est ante sǽcula et manet in ætérnum: iacta cogitátum tuum in Dómino, et ipse te enútriet.
Ps 54:2-3
Exáudi, Deus, oratiónem meam, et ne despéxeris deprecatiónem meam: inténde mihi et exáudi me.
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen.
Dum clamárem ad Dóminum, exaudívit vocem meam, ab his, qui appropínquant mihi: et humiliávit eos, qui est ante sǽcula et manet in ætérnum: iacta cogitátum tuum in Dómino, et ipse te enútriet.
Español
Ps 54:17-20; 54:23
Yo llamo al Señor, y él oye mi voz; me libra de los que marchan contra mí; él, que reina desde toda la eternidad, los humilla. Pon tu suerte en las manos del Señor; él te sustentará.
Ps 54:2-3
Da oídos, Señor, a mis ruegos y no te escondas ante mis plegarias; atiéndeme y escúchame.
℣. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Yo llamo al Señor, y él oye mi voz; me libra de los que marchan contra mí; él, que reina desde toda la eternidad, los humilla. Pon tu suerte en las manos del Señor; él te sustentará.
Colecta
Latín
Deus, qui omnipoténtiam tuam parcéndo máxime et miserándo maniféstas: multíplica super nos misericórdiam tuam; ut, ad tua promíssa curréntes, cœléstium bonórum fácias esse consórtes.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.
Español
¡Oh Dios!, que haces brillar sobre todo tu omnipotencia por el perdón y la clemencia, multiplica sobre nosotros tu gracia; para que, corriendo tras de tus promesas, nos hagas participar de los bienes celestiales.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos.
℟. Amén.
Lectura1 Cor 12:2-11
Latín
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Corínthios
1 Cor 12:2-11
Fratres: Scitis, quóniam, cum gentes essétis, ad simulácra muta prout ducebámini eúntes. Ideo notum vobisfacio, quod nemo in Spíritu Dei loquens, dicit anáthema Iesu. Et nemo potest dícere, Dóminus Iesus, nisi in Spíritu Sancto. Divisiónes vero gratiárum sunt, idem autem Spíritus. Et divisiónes ministratiónum sunt, idem autem Dóminus. Et divisiónes operatiónum sunt, idem vero Deus, qui operátur ómnia in ómnibus. Unicuíque autem datur manifestátio Spíritus ad utilitátem. Alii quidem per Spíritum datur sermo sapiéntiæ álii autem sermo sciéntiæ secúndum eúndem Spíritum: álteri fides in eódem Spíritu: álii grátia sanitátum in uno Spíritu: álii operátio virtútum, álii prophetía, álii discrétio spirítuum, álii génera linguárum, álii interpretátio sermónum. Hæc autem ómnia operátur unus atque idem Spíritus, dívidens síngulis, prout vult.
℟. Deo grátias.
Español
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los Corintios
1 Cor. 12:2-11
Hermanos: Sabéis que cuando erais gentiles, os sentíais impulsados a correr tras los ídolos mudos. Por ello os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios dice: «¡Anatema sea Jesús!»; y nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!», sino por el Espíritu Santo. Y hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común. Y así uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría; otro, el hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu. Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe; y otro, por el mismo Espíritu, don de curar. A este se le ha concedido hacer milagros; a aquel, profetizar. A otro, distinguir los buenos y malos espíritus. A uno, la diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretarlas. El mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.
℟. Demos gracias a Dios.
GradualPs 64:2
Latín
Ps 16:8; 16:2
Custódi me, Dómine, ut pupíllam óculi: sub umbra alárum tuárum prótege me.
℣. De vultu tuo iudícium meum pródeat: óculi tui vídeant æquitátem.
Allelúia, allelúia.
Ps 64:2
Te decet hymnus, Deus, in Sion: et tibi reddétur votum in Ierúsalem. Allelúia.
Español
Ps 16:8, 2
Guárdame, Señor, como a la niña de tus ojos: al abrigo de tus alas ampárame.
℣. Tu boca falle en mi favor y vean tus ojos mi rectitud. Aleluya, aleluya.
Ps 64:2
℣. A ti, ¡oh Dios!, se deben himnos de alabanza en Sión, y a ti se ofrecerán votos en Jerusalén. Aleluya.
EvangelioLuc 18:9-14
Latín
℟. Glória tibi, Dómine.
Luc 18:9-14
In illo témpore: Dixit Iesus ad quosdam, qui in se confidébant tamquam iusti et aspernabántur céteros, parábolam istam: Duo hómines ascendérunt in templum, ut orárent: unus pharisǽus, et alter publicánus. Pharisǽus stans, hæc apud se orábat: Deus, grátias ago tibi, quia non sum sicut céteri hóminum: raptóres, iniústi, adúlteri: velut étiam hic publicánus. Ieiúno bis in sábbato: décimas do ómnium, quæ possídeo. Et publicánus a longe stans nolébat nec óculos ad cœlum leváre: sed percutiébat pectus suum, dicens: Deus, propítius esto mihi peccatóri. Dico vobis: descéndit hic iustificátus in domum suam ab illo: quia omnis qui se exáltat, humiliábitur: et qui se humíliat, exaltábitur.
Español
℟. Gloria a Ti, Señor.
Lc 18:9-14
En aquel tiempo: Dijo Jesús también esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”. El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador”. Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
OfertorioPs 24:1-3
Latín
Ps 24:1-3
Ad te, Dómine, levávi ánimam meam: Deus meus, in te confído, non erubéscam: neque irrídeant me inimíci mei: étenim univérsi, qui te exspéctant, non confundéntur.
Español
Ps 24:1-3
A ti, Señor, levanto mi espíritu; en ti, Dios mío, busco mi refugio, no quede avergonzado, ni se burlen de mí mis enemigos; nadie que espere en ti será confundido.
Secreta
Latín
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.
Español
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos.
℟. Amén.
ComuniónPs 50:21
Latín
Ps 50:21
Acceptábis sacrificium iustítiæ, oblatiónes et holocáusta, super altáre tuum, Dómine.
Español
Ps 50:21
Aceptarás, Señor, los sacrificios santos, el holocausto y la oblación perfecta sobre tu altar.
Poscomunión
Latín
Quǽsumus, Dómine, Deus noster: ut, quos divínis reparáre non désinis sacraméntis, tuis non destítuas benígnus auxíliis.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.
Español
Te rogamos, Señor y Dios nuestro, no prives de tus auxilios a los que te dignas, benigno, reparar con tus divinos sacramentos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos.
℟. Amén.
Textos del Vetus Ordo: Divinum Officium