26 de octubre
Lunes, 30ª semana del Tiempo Ordinario
Año par
Hoy la Iglesia celebra un día "de la féria" dentro del Tiempo Ordinario, lo cual significa que no se conmemora ningún santo particular, sino que se sigue el curso habitual del año litúrgico. Estos días permiten que los fieles se centren especialmente en el misterio de Cristo, celebrando su presencia en la vida diaria a través de la oración, la escucha de la Palabra y la Eucaristía. El Tiempo Ordinario constituye el marco litúrgico en el cual los cristianos crecen espiritualmente, poniendo en práctica las enseñanzas de Jesús en lo cotidiano. Es un momento para meditar sobre la vida cristiana, reforzar el compromiso con el Evangelio y alimentar la esperanza en la gracia de Dios. La Iglesia nos invita a redescubrir la santidad a través de las pequeñas acciones diarias, recordando que todos los días son ocasión de encuentro con el Señor. Aunque estos días no tengan fiestas ni celebraciones especiales, su espiritualidad radica en la sencillez y en la perseverancia en la fe.
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Preguntas sobre Lunes, 30ª semana del Tiempo Ordinario (Novus Ordo Missae)
La jornada litúrgica
Lecturas de la Misa
LecturaEp 4, 32 – 5, 8
Hermanos,
sean entre ustedes llenos de generosidad y ternura.
Perdónense los unos a los otros,
como Dios los ha perdonado en Cristo.
Sí, busquen imitar a Dios,
puesto que son sus hijos amados.
Vivan en el amor,
como Cristo nos amó y se entregó por nosotros,
ofreciéndose en sacrificio a Dios, como un perfume de agradable aroma.
Como corresponde a los fieles,
la lujuria, la impureza en todas sus formas y la codicia
son cosas que ni siquiera deben mencionarse entre ustedes;
tampoco palabras groseras, necias o indecentes
– todo esto está fuera de lugar –
sino más bien acciones de gracias.
Sepan bien: ni los lujuriosos, ni los depravados, ni los codiciosos
– que son verdaderos idólatras –
recibirán herencia en el reino de Cristo y de Dios;
no dejen que nadie los engañe con palabras vanas.
Todo esto atrae la ira de Dios sobre los que desobedecen.
Así que no tengan nada en común con esta gente.
Antes, ustedes eran tinieblas;
ahora, en el Señor, son luz;
condúzcanse como hijos de la luz.
– Palabra del Señor.
SalmoPs 1, 1-2, 3, 4.6
Feliz el hombre
que no entra en el consejo de los malvados,
que no sigue el camino de los pecadores,
ni se sienta con los burlones,
sino que se complace en la ley del Señor
y medita su ley día y noche.
Es como un árbol
plantado junto a una corriente de agua,
que da fruto a su tiempo,
y jamás se marchita su follaje;
todo lo que emprende tendrá éxito.
No sucede así con los malvados.
Ellos son como paja
que se lleva el viento.
El Señor conoce el camino de los justos,
pero el camino de los malvados se perderá.
EvangelioLc 13, 10-17
En aquel tiempo,
Jesús estaba enseñando en una sinagoga,
el día sábado.
Había allí una mujer poseída por un espíritu
que la tenía enferma hacía dieciocho años;
ella estaba totalmente encorvada
y absolutamente incapaz de enderezarse.
Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo:
« Mujer, quedas libre de tu enfermedad. »
Y le impuso las manos.
En ese mismo instante ella se enderezó
y alababa a Dios.
Entonces el jefe de la sinagoga, indignado
de ver a Jesús curar en sábado,
tomó la palabra y dijo a la multitud:
« Hay seis días para trabajar;
venid, pues, en esos días para ser curados,
y no en sábado. »
El Señor le respondió:
« ¡Hipócritas!
¿Acaso cada uno de ustedes, en sábado,
no desata de la pesebrera a su buey o a su asno
para llevarlo a beber?
Pues esta mujer, una hija de Abraham,
que Satanás tenía atada desde hace dieciocho años,
¿no debía ser liberada de esa atadura en día de sábado? »
Al oír esto de Jesús,
todos sus adversarios quedaron avergonzados,
y toda la multitud se alegraba
a causa de todos los hechos maravillosos que él realizaba.
– Palabra del Señor.
Textos litúrgicos: © AELF — aelf.org