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27 de noviembre

Color litúrgico : Verde

Viernes, 34ª semana del Tiempo Ordinario

Feria

Año par


Hoy la Iglesia celebra un día "de la férie" dentro del Tiempo Ordinario, concretamente el viernes de la 34ª semana. Estos días no están dedicados a la memoria de un santo específico ni a una solemnidad particular, sino que ofrecen una oportunidad para sumergirse en la liturgia habitual del año, poniendo especial atención en la Palabra de Dios a través de las lecturas diarias. El Tiempo Ordinario se caracteriza por su enfoque en la vida pública de Jesús, su enseñanza y sus milagros, y nos invita a reflexionar sobre el mensaje evangélico aplicado a la vida cotidiana. En estos días feriales, los fieles pueden intensificar su oración personal y comunitaria, profundizando en la vida cristiana y en el seguimiento del Señor.

La liturgia "de la férie" nos recuerda la importancia de los momentos ordinarios y sencillos, en los cuales también podemos encontrar a Dios y crecer en santidad. Aunque no celebremos a un santo específico, la Iglesia nos llama a mantenernos vigilantes y fieles, esperando el retorno de Cristo y dando frutos de buenas obras. Así, la férie nos invita a descubrir la belleza de lo cotidiano y a vivir con atención y generosidad los pequeños detalles de la vida cristiana.

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Preguntas sobre Viernes, 34ª semana del Tiempo Ordinario (Novus Ordo Missae)

La jornada litúrgica

Lecturas de la Misa

LecturaAp 20, 1-4.11 – 21, 2

Yo, Juan,
vi a un ángel que descendía del cielo;
tenía en su mano la llave del abismo
y una gran cadena.
Se apoderó del Dragón, la serpiente antigua,
que es el Diablo, Satanás,
y lo encadenó por mil años.
Lo arrojó al abismo,
que cerró sobre él;
luego puso los sellos
para que el Dragón no engañara más a las naciones,
hasta que se cumplieran los mil años.
Después de eso, debe ser liberado
por un poco de tiempo.

    Luego vi tronos:
a los que se sentaron en ellos
se les dio el poder de juzgar.
Y vi las almas de los que fueron decapitados
a causa del testimonio de Jesús,
y a causa de la palabra de Dios,
ellos que no se prosternaron ante la Bestia ni su imagen,
y que no recibieron su marca en la frente ni en la mano.
Volvieron a la vida,
y reinaron con Cristo durante mil años.

    Luego vi un gran trono blanco
y al que estaba sentado en él.
Ante su rostro, el cielo y la tierra huyeron:
¡ya no hubo lugar para ellos!
Vi también a los muertos, grandes y pequeños,
de pie ante el Trono.
Se abrieron libros,
y luego otro más: el libro de la vida.
Según lo que estaba escrito en los libros,
los muertos fueron juzgados según sus obras.
El mar devolvió los muertos que tenía;
la Muerte y el Abismo
también devolvieron los que retenían,
y fueron juzgados, cada uno según sus obras.
Luego la Muerte y el Abismo
fueron arrojados al lago de fuego
– el lago de fuego es la segunda muerte.
Y si alguno no se halló inscrito en el libro de la vida,
fue arrojado al lago de fuego.

    Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva,
porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido
y el mar ya no existía.
Y la Ciudad santa, la nueva Jerusalén,
la vi descender del cielo, de parte de Dios,
preparada como una esposa ataviada para su esposo.

            – Palabra del Señor.

SalmoPs 83 (84), 3, 4, 5-6a.8a

Mi alma se consume deseando
los atrios del Señor;
mi corazón y mi carne claman
al Dios vivo.

El mismo pájaro ha hallado una casa,
y la golondrina, un nido donde cobijar sus crías:
tus altares, Señor de los ejércitos,
¡mi Rey y mi Dios!

Dichosos los que habitan tu casa:
podrán alabarte aún.
Dichosos los hombres cuya fuerza eres tú:
van de altura en altura.

EvangelioLc 21, 29-33

En aquel tiempo,
Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
« Miren la higuera y todos los demás árboles.
Obsérvenlos:
cuando brotan,
saben que el verano está cerca.
Así también ustedes,
cuando vean suceder esto,
sepan que el reino de Dios está cerca.
En verdad les digo:
esta generación no pasará
sin que todo esto suceda.
El cielo y la tierra pasarán,
pero mis palabras no pasarán.»

            – Aclamemos la Palabra de Dios.

Textos litúrgicos: © AELF — aelf.org

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