28 de noviembre
Santa María en sábado
La memoria de Santa María en sábado es una celebración semanal dedicada a la Virgen María, que se observa los sábados del año cuando no ocurre una fiesta mayor. Esta tradición se remonta a la profunda devoción del pueblo cristiano hacia la Madre de Dios, honrándola en el día que precede al domingo, día de la Resurrección del Señor. El sábado adquiere así un carácter de espera confiada, recordando especialmente la fe de María al pie de la cruz y su esperanza en la promesa de la resurrección. Esta conmemoración invita a los fieles a contemplar la perseverancia y la pureza de la Virgen como modelo de vida cristiana, y a buscar su maternal intercesión. Bajo esta advocación sencilla pero rica, la Iglesia resalta el papel central de María en la historia de la salvación y alienta a los cristianos a acercarse a Cristo a través de su Corazón Inmaculado. La memoria sabatina ha formado parte de la piedad católica durante siglos, recomendando a los fieles un particular amor y confianza en la Virgen María cada sábado del año.
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Preguntas sobre Santa María en sábado (Vetus Ordo Missae)
La jornada litúrgica
IntroitoPs 44:2
Latín
Sedulius
Salve, sancta parens, eníxa puérpera Regem: qui cælum terrámque regit in sǽcula sæculórum.
Ps 44:2
Eructávit cor meum verbum bonum: dico ego ópera mea Regi.
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen.
Salve, sancta parens, eníxa puérpera Regem: qui cælum terrámque regit in sǽcula sæculórum.
Español
Sedulius
Salve, santa Madre, que has dado a luz al Rey que reina sobre cielos y tierra por los siglos de los siglos.
Ps 44:2
Rebosa mi corazón en un bello discurso: es a un rey a quien digo mi poema.
℣. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salve, santa Madre, que has dado a luz al Rey que reina sobre cielos y tierra por los siglos de los siglos.
Colecta
Latín
Concéde nos fámulos tuos, quǽsumus, Dómine Deus, perpétua mentis et córporis sanitáte gaudére: et, gloriósa beátæ Maríæ semper Vírginis intercessióne, a præsénti liberári tristítia, et ætérna pérfrui lætítia.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.
Español
Concédenos, Señor, gozar siempre de la salud del cuerpo y del alma, y por la intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, líbranos de las tristezas de la vida presente y condúcenos a los gozos eternos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos.
℟. Amén.
LecturaEccli 24:14-16
Latín
Léctio libri Sapiéntiæ
Eccli 24:14-16
Ab inítio et ante sǽcula creáta sum, et usque ad futúrum sǽculum non désinam, et in habitatióne sancta coram ipso ministrávi. Et sic in Sion firmáta sum, et in civitáte sanctificáta simíliter requiévi, et in Ierúsalem potéstas mea. Et radicávi in pópulo honorificáto, et in parte Dei mei heréditas illíus, et in plenitúdine sanctórum deténtio mea.
℟. Deo grátias.
Español
Lectura del libro del eclesiastés
Ecles 24:14-16
Desde el principio, antes de los siglos me ha creado y no dejaré de existir por siempre; en el tabernáculo santo he oficiado en su presencia. Y así, he fijado mi estancia en Sión, y he hallado mi reposo en la ciudad santa, y Jerusalén es el asiento de mi poder. He arraigado en un pueblo glorioso, en la porción de mi Dios, en su herencia; y he fijado mi morada en la asamblea de los santos.
℟. Demos gracias a Dios.
Gradual
Latín
Benedícta et venerábilis es, Virgo María: quæ sine tactu pudóris invénta es Mater Salvatóris.
℣. Virgo, Dei Génetrix, quem totus non capit orbis, in tua se clausit víscera factus homo. Allelúia, allelúia.
℣. Post partum, Virgo, invioláta permansísti: Dei Génetrix, intercéde pro nobis. Allelúia.
Español
Qué privilegio y dignidad, Virgen María, que, sin mengua de tu integridad, has sido la madre del Salvador.
℣. Virgen, madre de Dios, el que el universo entero no puede abarcar, hecho hombre se ha encerrado en tu seno. Aleluya, Aleluya
℣. Después del parto has permanecido Virgen intacta: Madre de Dios, intercede por nosotros. Aleluya.
EvangelioLuc 11:27-28
Latín
℟. Glória tibi, Dómine.
Luc 11:27-28
In illo témpore: Loquénte Iesu ad turbas, extóllens vocem quædam múlier de turba, dixit illi: Beátus venter, qui te portávit, et úbera, quæ suxísti. At ille dixit: Quinímmo beáti, qui áudiunt verbum Dei, et custódiunt illud.
Español
℟. Gloria a Ti, Señor.
Luc 11:27-28
En aquel tiempo: Hablando Jesús a las turbas, alzó una mujer la voz de la turba y le dijo: Feliz el seno que te ha llevado y los pechos que te han amamantado. Pero Jesús respondió: Felices más bien, los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen
OfertorioLuc 1:28
Latín
Luc 1:28 1:42
Ave, María, grátia plena; Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui.
Español
Luc 1:28; 1:42
Dios te salve, María; llena de gracia; el Señor es contigo; bendita tú, entre las mujeres; y bendito el fruto de tu vientre.
Secreta
Latín
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.
Español
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos.
℟. Amén.
Comunión
Latín
Beáta víscera Maríæ Vírginis, quæ portavérunt ætérni Patris Fílium.
Español
Dichosas las entrañas de la Virgen María, que llevaron al Hijo del eterno Padre.
Poscomunión
Latín
Sumptis, Dómine, salútis nostræ subsídiis: da, quǽsumus, beátæ Maríæ semper Vírginis patrocíniis nos ubíque prótegi; in cuius veneratióne hæc tuæ obtúlimus maiestáti.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.
Español
Habiendo recibido los remedios para nuestra salvación, haz, Señor, que nos ampare en todo lugar y tiempo la protección de la bienaventurada siempre virgen Maria, en cuyo honor hemos ofrecido este sacrificio a tu majestad.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos.
℟. Amén.
Textos del Vetus Ordo: Divinum Officium