31 de octubre
Sábado, 30ª semana del Tiempo Ordinario
Año par
En el calendario litúrgico católico, cuando se celebra un día “de la férie” significa que no hay ninguna memoria obligatoria, fiesta o solemnidad asignada para esta fecha concreta. Durante el Tiempo Ordinario, estos días ofrecen a los fieles la oportunidad de profundizar en los misterios de la vida cotidiana a la luz del Evangelio y de la liturgia, continuando la lectura semicontinua de las Escrituras en la Misa. El color verde, característico de este tiempo, simboliza la esperanza cristiana y el crecimiento espiritual cotidiano.
Estos días “de la férie” invitan a los cristianos a encontrar a Dios en lo habitual y a vivir su fe con perseverancia y sencillez, recordando que la santidad no es solo para las ocasiones extraordinarias, sino que se construye día a día en la vida ordinaria. En la liturgia ferial, el sacerdote puede elegir entre las lecturas propias del día o textos comunes, y se anima especialmente a los fieles a meditar sobre la Palabra y a participar en la Eucaristía.
La Iglesia mantiene estos días, aparentemente sin protagonismo, para fortalecer la vida espiritual de cada uno y para enseñar que toda jornada, vivida con amor y apertura a Dios, tiene valor y significado en el camino de la fe.
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Preguntas sobre Sábado, 30ª semana del Tiempo Ordinario (Novus Ordo Missae)
La jornada litúrgica
Lecturas de la Misa
LecturaPh 1, 18b-26
Hermanos:
De cualquier manera, ya sea con intenciones ocultas o con sinceridad,
Cristo es anunciado, y de eso me alegro.
Es más, me alegraré aún más,
porque sé que todo esto contribuirá a mi salvación,
gracias a sus oraciones
y a la ayuda del Espíritu de Jesucristo.
Esto es lo que aguardo con impaciencia,
y eso es lo que espero.
No tendré por qué avergonzarme de nada;
al contrario, conservaré toda mi firmeza,
ahora como siempre;
tanto si vivo como si muero,
Cristo será glorificado en mi cuerpo.
En efecto, para mí, la vida es Cristo,
y morir una ganancia.
Pero si, viviendo en este mundo,
consigo realizar un trabajo provechoso,
no sé qué elegir.
Me siento dividido entre las dos opciones:
deseo partir para estar con Cristo,
porque es mucho mejor;
pero, por causa de ustedes, quedarme en este mundo
es aún más necesario.
De esto estoy convencido.
Así que sé que me quedaré
y seguiré estando con todos ustedes,
para su progreso y su alegría en la fe.
Así, por lo que me sucede,
tendrán aún más motivos de orgullo en Cristo Jesús,
debido a mi regreso entre ustedes.
– Palabra del Señor.
SalmoPs 41 (42), 2, 3, 5abcd, 5efgh
Como la cierva sedienta
busca el agua viva,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío.
Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios vivo;
¿cuándo podré presentarme,
aparecer ante Dios?
Me acuerdo,
y mi alma se desborda:
en aquel tiempo,
¡cruzaba las puertas!
Conducía hacia la casa de mi Dios
a la multitud festiva,
entre gritos de alegría
y acciones de gracias.
EvangelioLc 14, 1.7-11
Un día de sábado,
Jesús entró en la casa de uno de los jefes de los fariseos
para comer allí,
y ellos lo observaban.
Jesús dijo una parábola a los invitados
cuando observó cómo escogían los primeros puestos,
y les dijo:
« Cuando alguien te invite a una boda,
no vayas a sentarte en el primer puesto,
por si acaso ha invitado a otro más digno que tú.
Entonces, el que los invitó a ti y a él,
vendrá a decirte:
“Cédele tu sitio”;
y entonces, lleno de vergüenza,
tendrás que ir a ocupar el último lugar.
Al contrario, cuando seas invitado,
ve y siéntate en el último sitio.
Entonces, cuando llegue el que te invitó, te dirá:
“Amigo mío, sube más arriba”,
y esto será para ti un honor
a la vista de todos los que estén en la mesa contigo.
En efecto, quien se ensalza será humillado;
quien se humilla será ensalzado.»
– Palabra del Señor.
Textos litúrgicos: © AELF — aelf.org