22 de septiembre
Martes, 25ª semana del Tiempo Ordinario
Suiza : San Mauricio y compañeros, mártires
Hoy la Iglesia celebra un día llamado 'de la férie', que ocurre cuando no hay una memoria obligatoria de santo, fiesta o solemnidad asignada en el calendario litúrgico. En estos días feriales, se prosigue con las lecturas y oraciones propias del tiempo ordinario, un periodo del año litúrgico dedicado a meditar la vida y enseñanzas de Jesucristo. El tiempo ordinario, marcado por el color verde, invita a los fieles a profundizar en su seguimiento de Cristo en la cotidianidad, fomentando la oración, la escucha atenta de la Palabra y la vivencia del Evangelio en la vida diaria.
La importancia de los días feriales radica en que recuerdan a los creyentes que la santidad se vive también en lo común y lo sencillo, no sólo en los grandes momentos litúrgicos. Estos días ayudan a crecer espiritualmente y a fortalecer la fe, valorando los pequeños gestos y las acciones diarias, inspirados en el propio ejemplo de Jesús. Así, la 'férie' ofrece un espacio para la reflexión y la renovación personal, integrando la presencia de Dios en todas las dimensiones de la vida.
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Preguntas sobre Martes, 25ª semana del Tiempo Ordinario (Novus Ordo Missae)
Particularidades locales
- Suiza — San Mauricio y compañeros, mártires
La jornada litúrgica
Lecturas de la Misa
LecturaPr 21, 1-6.10-13
El Señor dispone del corazón del rey
como de un canal de riego,
lo dirige donde quiere.
La conducta de un hombre siempre le parece recta a sus propios ojos,
pero es el Señor quien pesa los corazones.
Cumplir la justicia y el derecho
agrada al Señor más que el sacrificio.
Mirar desde arriba, engreírse:
así brillan los malvados, pero eso solo es pecado.
Los planes del hombre diligente le aseguran ganancia;
pero la precipitación conduce a la miseria.
Una fortuna adquirida con mentira:
ilusión fugaz de quien busca la muerte.
El malvado solo desea el mal;
no tiene una mirada de compasión para su prójimo.
Cuando se castiga al insolente, el atolondrado se vuelve sabio;
el sabio, basta con razonar con él para que comprenda.
El justo observa el clan del malvado:
el malvado pervierte a otros para su desgracia.
Quien hace oídos sordos al clamor de los débiles
gritará él mismo sin recibir respuesta.
– Palabra del Señor.
SalmoPs 118 (119), 1.27, 30.34, 35.44
Dichosos los hombres íntegros en sus caminos
que caminan siguiendo la ley del Señor.
Muéstrame el camino de tus preceptos,
para que medite en tus maravillas.
He escogido el camino de la fidelidad;
me ajusto a tus decretos.
Enséñame cómo guardar tu ley,
para que la observe de todo corazón.
Guíame por el camino de tus mandatos,
allí me complazco.
Observaré sin cesar tu ley,
siempre y para siempre.
EvangelioLc 8, 19-21
En aquel tiempo,
la madre y los hermanos de Jesús fueron a buscarlo,
pero no podían llegar hasta él
a causa de la multitud.
Se lo hicieron saber:
« Tu madre y tus hermanos están ahí afuera,
quieren verte. »
Él les respondió:
« Mi madre y mis hermanos
son los que escuchan la palabra de Dios
y la ponen en práctica. »
– Aclamemos la Palabra de Dios.
Textos litúrgicos: © AELF — aelf.org