8 de octubre
Jueves, 27ª semana del Tiempo Ordinario
Año par
Hoy la Iglesia celebra un día de la férie durante la 27ª semana del Tiempo Ordinario. Los días de la féria, cuando no coincide alguna solemnidad, fiesta o memoria particular, se centran principalmente en la lectura continua de la Sagrada Escritura, permitiendo que la Palabra de Dios resuene profundamente en la vida cotidiana de cada creyente. El Tiempo Ordinario en la liturgia no señala un acontecimiento específico de la vida de Jesucristo o de los santos, sino que invita a los fieles a caminar con perseverancia y alegría en el seguimiento diario del Señor. Este periodo representa la etapa donde la fe madura en lo ordinario, poniendo en práctica el Evangelio en cada aspecto de la existencia y cultivando virtudes cristianas como la paciencia, la humildad y el amor al prójimo.
Durante los días de la féria, la Iglesia propone una espiritualidad centrada en la fidelidad a Dios en las cosas sencillas y la santificación de las ocupaciones ordinarias. Es un tiempo propicio para crecer en la oración personal, profundizar en la Eucaristía diaria –si es posible– y renovar el compromiso bautismal en el servicio a los demás. La celebración de la féria es un recordatorio de la importancia de valorar el tiempo presente, confiando en que en la vida cotidiana también se revelan los misterios de Dios. Así, la féria subraya la universal llamada a la santidad en medio de la vida común, preparándonos para celebrar con mayor fruto los tiempos fuertes como el Adviento y la Cuaresma.
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Preguntas sobre Jueves, 27ª semana del Tiempo Ordinario (Novus Ordo Missae)
La jornada litúrgica
Lecturas de la Misa
LecturaGa 3, 1-5
Gálatas insensatos,
¿quién los ha hechizado?
Ante sus ojos, sin embargo, Jesucristo fue presentado crucificado.
Solo quiero hacerles una pregunta:
¿Recibieron el Espíritu Santo
por cumplir la Ley,
o por haber escuchado el mensaje de la fe?
¿Cómo pueden ser tan insensatos?
¿Después de haber comenzado por el Espíritu,
van ahora a terminar por la carne?
¿Será que han vivido cosas tan grandes en vano?
¡Ojalá que no haya sido en vano!
Aquel que les da el Espíritu
y obra milagros entre ustedes,
¿lo hace porque cumplen la Ley,
o porque escuchan el mensaje de la fe?
– Palabra del Señor.
CánticoLc 1, 69-70, 71-72, 73-75
Ha hecho surgir la fuerza que nos salva
en la casa de David, su siervo,
como lo había dicho por boca de los santos,
por sus profetas, desde los tiempos antiguos:
salvación que nos libra del enemigo,
de la mano de todos los que nos odian,
amor que muestra a nuestros padres,
memoria de su alianza santa,
juramento hecho a nuestro padre Abraham
de concedernos que, libres del temor,
librados de la mano de los enemigos,
le sirvamos en la justicia y la santidad,
en su presencia, todos los días de nuestra vida.
EvangelioLc 11, 5-13
En aquel tiempo,
Jesús decía a sus discípulos:
« Imaginen que uno de ustedes tiene un amigo
y va a verlo en medio de la noche para pedirle:
“Amigo, préstame tres panes,
porque un amigo mío ha llegado de viaje a mi casa,
y no tengo nada que ofrecerle.”
Y si, desde adentro, el otro le responde:
“No me molestes.
La puerta ya está cerrada;
mis hijos y yo estamos acostados.
No puedo levantarme para darte algo.”
Pues bien, yo les digo:
aunque no se levante para dárselo por ser su amigo,
se levantará por la insistencia de ese amigo,
y le dará todo lo que necesite.
Yo les digo:
Pidan y se les dará;
busquen y encontrarán;
toquen y se les abrirá.
Porque quien pide, recibe;
quien busca, encuentra;
a quien llama, se le abre.
¿Hay algún padre entre ustedes que, si su hijo le pide un pescado,
le dará una serpiente en lugar del pescado?
¿O le dará un escorpión
si le pide un huevo?
Si ustedes, que son malos,
saben dar cosas buenas a sus hijos,
¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo
a quienes se lo pidan!”
– Palabra del Señor.
Textos litúrgicos: © AELF — aelf.org